Hoy en día es fácil darnos cuenta de que es lo que realmente esta pensando la sociedad mexicana. Partiendo de la idea de que el pensamiento de cada individuo está dado por lo que percibimos a través de nuestros sentidos y así formar ideas, juicios, raciocinios y autorreflexiones, podemos deducir, que según el comportamiento generalizado de las masas en los medios electrónicos, es lo que en resumen la sociedad piensa.
Tenemos a la mano herramientas como Youtube que nos dice cuales videos son los más vistos en determinado periodo. También podemos saber lo que mas interesa consultar al usuario, através de las búsquedas rápidas en Google y lo que publican nuestros amigos en redes sociales como el Facebook, por mencionar algunas.
Herramientas como Youtube, debieran abrirnos las puertas al mundo para ser parte de la cultura de otros países y ellos del nuestro, dicho de una manera un poco trillada, globalizarnos. Aprender mediante tutoriales de cualquiera de los muchos temas que aparecen ahí, escuchar música de cualquier tipo y de cualquier parte del mundo, en fin, abrir el abanico de opciones que el mundo nos brinda por su gran diversidad de expresión y pensamiento.
Pero ¿que esta pasando? Los resultados de esta página de Internet, en cuanto a los videos más vistos, mejor calificados, más populares y más comentados en México, son exactamente aquellos que reproducen lo que estamos viendo en los canales de televisión. Estamos acostumbrados a tener ese abanico de opciones limitado, cerrado. La lista top se la llevan los videos con contenido de partidos de futbol, repeticiones de novelas, series de televisión, videos musicales que los mismos canales de TV ofrecen y uno que otro video chusco que por su contenido o lenguaje seria imposible pasarlo en TV abierta y párale de contar. Eso es lo que estamos viendo, eso es lo que nos gusta, es lo que asimilamos, a pesar de que nos dan la oportunidad, ya no digo de ver mas allá, sino de quitarnos la venda de los ojos y descubrir que existe algo mas.
Talvez sea mucho mas fácil permanecer como estamos y seguir pensando lo que la televisión nos dice que pensemos. Seguir con el formato de la chica pobre que se enamora del chico rico, sobrellevan dificultades, pero a final de cuentas terminan casándose y viven felices para siempre. Si a Descartes le hubiera tocado vivir en esta época, tal ves su famosa frase que revolucionó el pensamiento filosófico “Pienso, luego existo” hubiera sido mas bien “veo la televisión, luego existo”. Descartes, precisamente, se quejaba de que se influía en el pensamiento del humano. Esto fue en la edad media, a principios de lo que llamamos El Renacimiento, que fue llamado, entre otras cosas, por esta razón, porque suponía una época en la que el pensamiento y la expresión del hombre estaba dormida. Pero este renacimiento duro poco, al menos es lo que me hace suponer, porque hasta hoy seguimos limitados a pensar lo que los noticiarios nos muestran, lo que estos publican como realidad de los hechos, por mencionar algo.
Y se me viene a la mente el valor de las cosas, quisiera saber que valor le damos a este acceso a la información, porque antes de llegar a esta era ciber náutica, no hace muchos años, estábamos dispuestos a pagar una buena cantidad de dinero a cambio de una enciclopedia de doce tomos, pagar por comprar una película o rentarla o pagar por un disco de la música que mas nos gustaba. Ahora esta información es totalmente gratis y esta a la mano, en nuestras casas, si tenemos acceso a Internet. Entonces, si de la noche a la mañana Google cobrara un centavo por cada consulta, si Youtube cobrara un centavo por cada visita y un dólar americano por cada video que el usuario quiera subir, entonces, nos daríamos cuenta del verdadero valor que tienen estas.
Por otro lado, también es responsabilidad de cada uno de nosotros el que la calidad del contenido de los videos sea tal cual. Porque somos nosotros, no los marcianos, los que subimos esa información. Muchas de la veces también somos usuarios pasivos, es decir, solo consultamos, no ofrecemos contenido, pero también la omisión nos hace co-responsables.